Quien sea incapaz de ponerse en el lugar de los demás,
nunca llagará al lugar en el que quiere estar.

Los grandes profesionales son personas con grandes facultades sociales, los buenos profesionales son también buenas personas. Sin habilidades interpersonales no se puede ser grande, ni en el terreno profesional ni en el personal. El problema es que, o no se tienen técnicas comunicativas, o se tienen pero no se aplican en la empresa por la ambición, por la competitividad o por el miedo a perder el «status quo».