Si no tú no te valoras, tus clientes tampoco lo harán. Tener autoestima es tan importante en las relaciones personales como en los negocios.

Una de las tareas más arduas a las que tiene que hacerle frente el emprendedor es poner precio a sus servicios. Algunos profesionales lo hacen teniendo en cuenta las mil y una objeciones que pasan por su cabeza: el poder adquisitivo de la gente, la situación económica del momento, los precios que tiene la competencia, etc. Sin embargo, otros, mucho más simples y metódicos, ponen precios atendiendo a sus servicios: qué ofrecen, qué aportan a los demás, qué resultados consiguen… Estos, en consecuencia, destacarán sus servicios, firmes y únicos, entre los demás. Los primeros, dependerán siempre de las circunstancias del entorno, proporcionando unos servicios variables y poco definidos.