Las relaciones en la empresa, como en el hogar, deben basarse en el respeto. Pero hay algo que puede resultar incluso más difícil que respetar a los demás, y es respetarse a uno mismo. En los artículos anteriores vimos la importancia de la autoestima, para entendernos a nosotros mismos, y de la empatía, para entender a los demás. Ha llegado el momento, pues, de ver la forma de unir ambas virtudes en un concepto fundamental: la asertividad.